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La mayoría de las parejas toman la decisión de compartir sus vidas juntos bajo el sacramento del matrimonio, unión civil o unión libre porque realmente están convencidas de que son el uno para el otro; porque sienten esa compatibilidad genuina. Así empieza la aventura de la vida en pareja bajo el mismo techo, regresan de la luna de miel, terminan de adaptar la casa, y van surgiendo las diferencias entre los sexos que muchas veces terminan en conflicto negativo, en discusiones, lágrimas y muchas veces en ofensas que van creando distancia y resentimiento. Aún no han aprendido a manejar las diferencias y llega un nuevo integrante a la familia, el primer hij@. Con esta ilusión tratan de ya no discutir por cosas insignificantes, se esfuerzan por ser más tolerantes con la pareja, ya que la ilusión de la llegada del bebé es mucho más grande que cualquier otra cosa. Van guardando las molestias, estas van en aumento, nace el bebé, con el cansancio, el estrés y la inexperiencia de ser padres, las molestias guardadas salen a la luz con más fuerza, los conflictos que se tenían desde un inicio de la relación se convierten en una guerra, incrementándose las desavenencias y en muchos casos agregando la cerecita al pastel, la depresión post-parto; distancia total entre los dos, ya que no saben qué esta sucediendo y por consiguiente no tienen herramientas de corrección.
Parece que el amor que se tuvo, fue un espejismo, ya que ya no se vive, se van convirtiendo en extraños, las conversaciones se centran en la cotidianidad, en resolver problemas, en pagos, en el crecimiento del bebé, etc. Ya no hay contacto emocional, ni mucho menos físico. Y frecuentemente cada quien va tomando su propio camino, empezando a vivir vidas paralelas, cada quien son sus amistades, con sus compromisos y eventos familiares en los que si van juntos.
El amor de pareja se debe de cultivar a diario, después del amor a Dios, debe de ser una de tus prioridades, el hacer sentir amad@ a tu pareja, a través de los detalles verbales y físicos a diario. Recuerdas aquellos tiempos en los que eran novios, que aprovechaban cualquier momento para compartir, hablar o simplemente tomarse de la mano y apreciar un atardecer. Cuando la pareja se va a vivir juntos, empiezan realmente a escribir su historia de amor, a enfrentar la vida juntos como complemento, ya que unidos combatirán la cotidianidad, el estrés, las preocupaciones, los cambios físicos y emocionales y continuarán juntos tomados de la mano y expresándose cuanto se aman.
Para que realmente suceda esto, toda pareja necesita tiempo exclusivo, sin hijos, parientes o amigos. Tiempo para reconocerse a diario, tiempo para compartir, tiempo para hablar, tiempo para divertirse, tiempo para tocarse, tiempo para hacer el amor. “Tiempo de cantidad y de calidad”, porque son seres humanos que sienten y necesitan ser tocados en el corazón por su pareja. Al ser tocado a diario, no tendrás ojos ni oídos para nadie más, porque estarás cubierto. Te invito a este maravilloso y continuo reto, darle “tiempo de cantidad y calidad” a tu pareja!!!!.